viernes, 26 de agosto de 2005

El que más mira menos ve

Hoy casualmente estaba en la sede del Correo Central esperando para mandar un telegrama de comunicación laboral (seh, a partir del 1 de septiembre estoy en la puta calle de nuevo) cuando a un señor le suena el celular efusivamente, y éste atiende a los gritos. El policía le llama la atención como corresponde, ya que como es de público conocimiento, no se pueden utilizar celulares en lugares donde se realicen transacciones monetarias (ya sean cajas de bancos, oficinas de pagos, cajeros automáticos, etc.), pero el señor, muy enojado, termina su comunicación y encara al policía:
- ¿Cuál es el problema??? -le pregunta de mal talante.
- Nada personal señor, -le contesta el policía, muy amable y sin perder la calma- pero no se puede usar el celular acá adentro, sabe? Si necesita hablar puede salir afuera.
- ¿Dónde dice que no se puede??? -sigue interpelando el señor, viendo luego para su verguenza que en la puerta giratoria hay un bruto cartel que dice "PROHIBIDO EL USO DE CELULARES EN ESTA ÁREA", pero no conforme siguió la cantinela -¡Aahh bueno, tendría que haber un cartel acá adelante que diga que está prohibido!! Yo que voy a saber!!!

Vale decir que hay que poner un cartelón con letras luminosas para cada imbécil que no puede despegarse del celular ni dos segundos cuando va al banco, al correo, al cine, al teatro, al oficio religioso, etc. Por un lado la gente no presta atención a ningún cartel o advertencia sonora (me incluyo, pero de distraída que soy, no por insidiosa); y por otro lado, hay carteles cuyo mensaje es casi un acertijo o adivinanza con omisiones intencionadas.

En cuanto llega mi turno, me dirijo con el susodicho telegrama a la caja correspondiente, entrego el telegrama y el cajero lo mira y pregunta:
- ¿Que es esto "Fin de asignación"?
- Que no voy a trabajar más para la empresa a la cual me asignaron.
- Pero, no tendrías que mandar telegrama de renuncia?
- Pero si yo no estoy renunciando, estoy comunicando a la agencia que no voy a trabajar mas en la empresa donde fui asignada en categoría de temporaria. Así me dijeron en la agencia que se hace el trámite.
- Emm... -y mira el telegrama otra vez como buscando algo y luego me dice- Pero el Ministerio de Trabajo no acepta una comunicación distinta a las tradicionales de renuncia o enfermedad. Yo esto no lo puedo aceptar.
- ¿Como que no, si en el telegrama hay una opción al pie que dice "Otro tipo de comunicación"?
- Ah no sé.... por qué no consultás con la Supervisora que está por allá...?
- Quién es la Superisora?
- Está allá, en la caja 7.
- Si, pero el nombre quiero saber, por favor.
- Estehh, ah, se llama Gaby creo.
Ay dió, laburan todo el día juntos en el mismo recinto y no se conocen los nombres... En fin, allí voy buscando a la famosa Gaby, que me atiende a los premios, mira el telegrama y me dice que está todo correcto y que ella lo autoriza. Termino mi trámite luego de firmar 2 veces cada telegrama y me retiro volando.

Y ahora me retiro a merendar ya que a las 18.30 hs. empieza una charla dirigida a las secretarias ejecutivas, titulada "Cómo armar un guardarropas que sirva para todo el año". No es que me haga falta saber del tema, pero ya que voy a tener el bolsillo restringido hasta que consiga otro empleo, no me viene mal recopilar ideas para elegir acertadamente las pilchas. Despues les cuento cómo me fue.

Sean felices y miren bien los carteles antes de fumar o atender el celular.


.-·*'°§| PörTeñ4 |§°'*·-.

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