sábado, 20 de agosto de 2005

Febo asoma, punto y coma

Hoy, y después de una larga espera, ha llegado a mis manos en calidad de préstamo un libro del cual su anterior lector me ha referido a medida ke lo iba leyendo muchas anécdotas, curiosidades y hechos “deshechos” de la Historia Argentina, que tan poca bolilla le damos y nos cuesta horrores estudiar. Se trata de “Los mitos de la Historia Argentina 2: de San Martín a El granero del mundo”, autor Felipe Pigna, Ed. Planeta. Lindo librito, totalmente recomendable, ideal pa leer en el subte o antes de irse a dormir.

Para ser sincera, confieso que no me gustaba estudiar la historia local, la encontraba terriblemente aburrida y sin sentido. Mi profesor del secundario de la mencionada materia era don José Menéndez, a quien siempre reconocí como un bochazo, tenía respuesta para cualquier cosa ke le preguntasen, y de cuya prosapia podía pasarme horas escuchando mientras mis compañeras se limaban o pintaban las uñas y resoplaban al mirar el reloj en espera de la campana del recreo. Cuando llegamos a la Historia Nacional, no aprobé el exámen correspondiente, cosa que le llamó la anteción al mencionado profesor, ya que yo era una de las alumnas que sobresalían en la materia, y a cuya pregunta yo respondí: “Mire, la verdad es que la historia nacional me resulta un embole, no me entra en la cabeza, el bocho no me dá y no sé qué hacer”, a lo cual me respondió “No es cierto eso de que el bocho no te dá, porque si te acordás de la cantidad de metros y años que llevó construir la pirámide de Gizah, bien podés estudiar la historia argentina. Hacé el esfuercito y cualquier duda que tengas preguntame. Nos vemos en el recuperatorio.” Y con este pensamiento me fui a casa.

Y fue ahí que el bocho me hizo click. Qué hacía tan fascinante la historia universal como para que pudiera retenerla? Qué parecía estar viendo los hechos como en una película bien a lo Hollywood: Danny DeVito como Napoleón, Harrison Ford como Carlomagno, Woody Allen como Cristóbal Colón (wueh, esta probado ke era paisa!), y Winona Ryder como María Antonieta, todos los capítulos dirigidos por Steven Spielberg. Así tuve que adaptar la imaginación a la historia local, y así Antonio Banderas fue Manuel Belgrano (ke sutileza, juazz), Sean Connery fue San Martín y Tom Cruise fue Rivadavia, todos dirigidos por Pedro Almodóvar. Y santo remedio. Aprobé el exámen recuperatorio de Historia Argentina con un AMS (aprobado muy satisfactoriamente). Y nunca más me volví a llevar la materia hasta el 5to. año, ke tul?

Volviendo al libro en cuestión, aquí transcribo un pasaje que me pareció muy interesante. Primero porque el recuerdo de la Marcha de San Lorenzo me trajo gratos recuerdos de las diabluras de la escuela primaria, y segundo porque el heroico Sargento Cabral salvó al General y murió cubriéndose de gloria, pero el pobre granadero Baigorria salvó primero al General, pereció también en combate, pero no lo mencionan en la marcha y apenas si lo nombran en los manuales del colegio. Una injusticia pero bueh, la historia nacional, en sus diversas revisaciones siempre da la oportunidad de reinvidicación por las omisiones pasadas.

Que distintas hubieran sido nuestras infancias y nuestros entusiasmos patrióticos si antes de enseñarnos de memoria la Marcha de San Lorenzo nos hubieran explicado por qué se libró aquel combate, qué intereses estaban e juego y, aunque sea, qué quería decir “febo”.

(Y cómo olvidarse del famoso cantito: “Febo asoma, punto y coma, los zapatos de mi abuela son de goma, y los míos son de acero, para darle mas trabajo al zapatero...”)

San Martín […] instaló su cuartel general en el convento de San Carlos, cerca de la posta de San Lorenzo. […] En la mañana del 3 de febrero de 1813 cuando febo asomó y unos 300 realistas desembarcaron para realizar sus habituales tareas de saqueo. Pero esta vez la cosa sería distinta: San Martín ordenó un ataque envolvente y los enemigos fueron empujados hacia el río. […]

En medio del combate, la vida del jefe corrió serio peligro. Su caballo, que como se sabe no era blanco sino bayo, cayó herido aprisionándole la pierna y dejándolo a merced de cualquier atacante. Cuentan que justo cuando un enemigo iba a clavarle la bayoneta, el granadero Baigorria lo madrugó y lo atravesó de lado a lado. Baigorria murió heroicamente y el soldado negro Juan Bautista Cabral, correntino como San Martín, pudo liberarlo y salvarle la vida. […] El objetivo militar había sido cumplido: defender el Litoral desde Zárate hasta Santa Fe. […] Políticamente, el triunfo de San Lorenzo aumentó el prestigio de San Martín y disipó todas lsa dudas de quienes, como Rivadavia, desconfiaban de su larga permanencia en los ejércitos españoles.

Epígrafe: La Marcha de San Lorenzo fue compuesta por el autor uruguayo Cayetano Silva. Fue estrenada en Rosario el 30 de octubre de 1902 durante la inauguración del monumento al general San Martín. En 1908 el profesor Carlos Benielli le incorporó la letra que todos conocemos. Cayetano Silva murió en la pobreza en Rosario un 12 de enero de 1920. Hay una versión difìcil de confirmar, según la cual cuando las tropas alemanas de Hitler entraron a París en 1940, lo hicieron al ritmo de la música compuesta por Silva. Lo cierto es que la marcha alcanzó fama mundial y es interpretada hoy por las principales bandas militares del mundo.

Bueno, disculpen que corte en seco mi histórica reseña de hoy, pero es que la música de fondo de Rodrigo no sirve como telón para acompañar a la reflexión, sin mencionar que el cuarteto me resulta insoportable. En fin, ya les contaré otras cosas de este lindo libro.

Ahora los dejo ke esta notebook me está dejando medio ciega ya, sean felices y aguante el granadero Baigorria!

.-·*'°§| PörTeñ4 |§°'*·-.

1 comentario:

Andres R. dijo...

Gracias por la informacion, es algo que realmente queria conocer y me divirtio mucho. Saludos. Andres R.