lunes, 1 de agosto de 2005

Síndrome dominguero de amontonamiento en espacios públicos

Antes que nada les quiero comentar y como para ke me envidien un poco, que este comentario lo escribí cómodamente instalada en mi cama, en piyama, y por supuesto antes de ke las musas me abandonen, desde una bonita Notebook prestada. Un lujo che esta makinita, si hasta me siento como la rubia de "Sex and the City"!!

Les cuento que hoy domingo me levanté temprano como de costumbre, compré el diario y preparé el desayuno para la familia. Amaneció con una espesa neblina, pero a medida que avanzaba el día se fue disipando y asomó un sol que mas bien era una resolana aunque fue muy bienvenido después de la racha de lluvias domingueras que hemos tenido. “Bueno, vamos a pasear a algún lado” fue la idea general luego del almuerzo. Nos preparamos, llevamos la pelota para jugar, y aunque pensamos ir en bondi finalmente fuimos en auto. "Vamos a la costanera sur, atrás de Puerto Madero" sugerí yo, tanto como para no alejarnos tanto de casa. El camino de ida fue tranquilo, el tema fue al llegar. Los caminos serpenteantes cuyas señales eran ambiguas nos hizo salir y conocer por fuera el polémico Casino flotante y su no menos afamada villa Rodrigo Bueno. Huimos lo más rápido que pudimos hacia la costanera, bordeando la Fuente de las Nereidas y la Feria del Retiro. Todo atiborrado de gente, puestos ambulantes, espectáculos callejeros y kien sabe ké más. No encontramos lugar para estacionar. Avanzamos un poco más. Tanto que llegamos al final del otro extremo, justo en la terminal de ferrys. Ahí vimos el imponente "Almirante Irirzar" y mi consorte sugirió visitar el buque por dentro. Pero como nos pasamos de la entrada al estacionamiento, tuvimos que retomar, ahi nos quedamos atascados un buen rato ya que el puente levadizo se hizo a un lado para dejar pasar algunos barcos. Luego de la infame espera y de tener que bajar hacia el microcentro para retomar la avenida de vuelta, estacionamos cerca del Hilton y caminamos. Un malón de gente que hasta hacía 20 minutos no estaba, hacía fila para poder entrar y conocer el barco por dentro. Nah, mejor vámonos a la plaza y a pasear por la feria. Otra vez a yirar en busca de un huequito para estacionar. Nada che. Ni de una orilla ni de la otra de la avenida. Y la plaza y la feria, hiper concurridas. Pensamos en pasar por Parque Lezama, pero era otro mundo de gente y tampoco había lugar decente para estacionar. Tanto fue así que mi nena se quedó dormida del embole, abrazada a su pelota roja. Luego de 2 horas y media sin poder hacer nada, y luego de barajar otros destinos que debían de estar igual o peores, decidimos que lo mejor era irse a casa y volver otro día, en lo posible mucho más temprano y sin el auto.

En fin, una salida que se suponía era para distenderse y disfrutar un rato del aire libre y la familia, se convirtió en toda una prueba de paciencia y resistencia al embole. Entre que en la ciudad no hay demasiados lugares donde distenderse, cuando a la gente le agarra ese "Síndrome dominguero de amontonamiento en espacios públicos" realmente dan ganas de preferir quedarse piola en casa y alquilar algunas películas. Suerte y envidia a aquellos que posean jardín, balcón grande o terraza.

Hasta luego, sean felices ylleven paraguas, creo que hoy va a llover, posta.


.-·*'°§| PörTeñ4 |§°'*·-.

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