martes, 6 de septiembre de 2005

La lección de Katrina

Creo que no es ninguna novedad lo devastador que resultó el Huracán Katrina, y que afectó principalmente al sector mas pobre de la ciudad. Pero no voy a hablar de la pérdidas económicas, que de esos cálculos ya se encargaron los entendidos. Lo que fui viendo a lo largo de estos días, y que espero nos quede a todos como una lección, es que habitar en el primer mundo y en uno de los países mas poderosos del planeta, no te asegura nada. La gente que perdió todo, los olvidados de siempre, apenas si recibieron alguna ayuda. No se habla en los medios de movilizaciones nacionales para recolectar víveres, remedios y otras necesidades, lo cual tampoco significa que no existan, pero por lo visto no son suficientes, ya que el Gran Bush tuvo que salir corriendo a pedir ayuda a los países de Europa.
Y justamente hoy vi por la tele, en el noticiero, que el mismísimo Fidel Castro se ofreció voluntariamente a enviar ayuda y médicos, pero parece que el orgullo yanqui es más fuerte y ni siquiera se tomaron el trabajo de contestar como corresponde a gente bien educada, por lo menos un "no, te agradezco". Nada. Indiferencia total.
Como bien dice el refrán, que del árbol caído todos hacen leña, hubo saqueos por todos lados, en las casas, en las tiendas, y tipos medio locos que andaban pegando tiros a los helicópteros y otros medios de rescate. Y ellos que no hace mucho hablaban toda clase de pestes de las noticias locales, "mirá esos sudacas robando un supermercado, estos piketeros cortando calles, que gente incivilizada, que bárbaros", já, mejor que miren primero en su propia casa antes de criticar la ajena. Porque ellos bien discriminan a los negros por negros, los pobres por pobres, los sudacas por sudacas, etc. Parece una constante esto de combatir la pobreza eliminando a los indigentes que no entran en la cadena de consumismo.
Y por último, aunque suene medio apocalíptico y nos resistamos a creerlo, nuestro planeta está dando claras señales de que está cansado de los abusos que los humanos perpetramos en pos de la industria, el progreso y el confort. Se han roto miles de ecosistemas, se han contaminado la tierra y los mares, todo para vivir mejor, pero resulta que unos pocos pueden darse ese lujo.
Pero la Naturaleza es sabia, dicen. Y también dicen que hace justicia por mano propia. Creo que ya empezó a notarse.

Y ahora me voy volando a lavar platos, limpiar pisos y coser ropa. Puf, la vida de una ama de casa es terriblemente ajetreada, no sé como algunas se quejan de aburrimiento! Sean felices y no discriminen.


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