lunes, 24 de octubre de 2005

Viaje al cuarto oscuro

Así es amigos/as, supongo que hoy domingo todos fueron a votar tempranito como corresponde. Yo tambien, luego de mi trabajo dominguero de enviar mi CV a todas las ofertas laborales interesantes, me preparé para cumplir con mi deber cívico. Desde que hice el cambio de domicilio a la Capital, todavía figura en mi DNI mi antigua dirección en el barrio de Caballito, por lo que toda vez que hay elecciones tengo que concurrir a la escuelita de la calle Angel Gallardo, justo frente al Parque Centenario. Y como el día se presentó fresco y soleado, me pareció excelente ocasión para hacer ejercicio, así que saqué mi bicicleta a la calle. De hecho, la vine usando estos días para desplazarme de un lado al otro, ya que caminando tardo mucho y usar el bondi a cada rato es un presupuesto (encima escasean las monedas...).
Las primeras 10 cuadras no fueron inconveniente, pero por alguna razón al doblar la Av. San Juan empecé a sentir un terrible cansancio. Pensé que a lo mejor le faltaba aire a las ruedas, pero en realidad a la que le faltaba aire era a mí. ¿Consecuencia de la dieta? no sé, tal vez. Ademas estaba segura que siendo domingo a las diez de la mañana el tránsito estaría calmo, pero no. Los taxis siguen con la maldita costumbre de andar despacito ocupando toda la bicisenda, cerrando el paso. Del estado de algunas calles mejor no hablar.
Una vez llegada a destino, dejé la bici asegurada en una columna donde esperaban atados varios perros, como caballos en el palenque de una pulpería. Iba con la firme decisión de votar inpugnado, pero a último momento cambié de idea. En el Cuarto Oscuro, me costó reconocer la boleta que había pensado, no sabía que había tantos candidatos! Sufragué y salí rodeando el Parque Centenario, por adentro no se podía acceder porque están en obras de remoldelación. Parece que el viejo lago artificial pasó a la historia, porque solo se veía una bruta montaña de tierra. Caminé, me detuve ante algunos puestos improvisados al costado de la vereda, sobre el pasto, en donde se veían juguetes de colección tipo McDonald, antiguedades, ropa, bolsitas con mostacillas (me tenté y compré una bolsita de cuentas con forma de flor), revistas viejas y CDs truchos. Ya en Av. Díaz Vélez proseguí mi camino a casa, vi que ya era casi mediodía y mi estómago reclamaba urgente comida. El camino de vuelta fue un poco más sinuoso que el de ida, subí por Boedo y a la altura de San Juan el auto que iba delante mío frenó en seco y terminé chocando contra el guardabarro. Menos mal que iba despacio, que sino terminaba de narices sobre el techo. El gil que manejaba no sé qué maniobra quería hacer, porque en vez de seguir o estacionarse, me cierra el paso sobre el cordón de la vereda, y como no lo pude esquivar a tiempo, le rayé la puerta trasera del auto con el freno. Ay que pena, juazzz. Seguí y doblé por Pavón pensando salir más rápido a Av. Entre Ríos, pero en el trayecto me encontré varias subidas y bajadas medio empinadas como las de la M de Movistar. El orgullo me impidió bajarme y caminar, pero terminé con las piernas temblando. Y encima flotaba en el aire un olorcito a carne a la parrilla que hacía rugir mas fuerte al estómago. Llegué a casa y tuve que ponerme a cocinar rápido, lo primero que se me ocurrió que fuera rico, nutritivo y que no engorde demasiado: Arroz Primavera con salchichita.

- Che Porteña, dicen que Macri ganó en Capital y la Kristina en Provincia, vos la votaste a Lilita al final?
- Nah, la gorda pedorra se la pasó hablando pavadas toda la campaña, a último momento cambié de idea.
- Seh, seguro votaste en blanco otra vez...
- No, lo voté a Zamora.
- ¿¿¡¡A Zamora!!!?? Naaaah, dejate de joderrrr!!!
- Bueh, ¿ke tiene de malo? Al menos voté a conciencia y no como todos los pelandrunes que lo votaron a Macri por bosteros nada más! Buenos Aires va a quedar convertida en una Bombonera gigante, gerenciada y privatizada.

Y ahora me voy a dormir, dulces sueños y hasta mañana.


.-·*'°§| PörTeñ4 |§°'*·-.

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