domingo, 17 de diciembre de 2006

Belleza en la tormenta

Merde, siendo sábado a la noche todos se van de joda y yo acá, como una nerda practicando un poco de diseño con la compu. Hace media hora que se empezaron a sacudir las ventanas, y se siente el viento que azota sin piedad la ciudad. Tuvimos que tapar las ventanas porque hacian agua por todos los costados. Volaron chapas y no las de la cabeza sino de los galpones que hay alrededor, y hasta vidrios rompiéndose se escucharon. Afuera una cortina de lluvia barre la calle en forma horizontal y no como debería ser, de arriba pa'bajo.

Que cosas nos trae la vida a veces. De chiquita le tenía un miedo terrible a las tormentas, y me metia bajo la cama con tal de no ver los rayos ni escuchar los truenos. Hasta que un día, ya grande, tuve que vencer ese miedo ancestral al quedar varados camino al Cañón del Atuel (en Mendoza) despues de una tormenta de granizo, en medio del campo, en bicicletas y sin otra luz en la ruta que la de los faros de los camiones que pasaban cada tanto. Recién ahí descubrí que la tormenta por fiera que sea tiene en el fondo una extraordinaria belleza. Vi que los rayos que no se ramificaban como en la ciudad sino que caían verticales detrás de las montañas, escuché los truenos que eran apenas un ronroneo, vi el cielo tapado de nubes y que no era de color gris-anaranjado como en la ciudad por reflejo de las luces, y yo que mojada hasta la médula como estaba hice 65 km en una mountainbike. Si eso no es turismo de aventura...

Bueno, me voy a secar los pisos de parqué antes que les entre humedad, sean felices y aseguren las chapas del techo.


.-·*'°§ PörTeñ4 §°'*·-.

No hay comentarios.: