jueves, 18 de enero de 2007

En el cielo, las estrellas

Hace un rato no más vimos una cosa que nunca creí que vería tan nítidamente, y que dudo que me alcance la vida para volver a ver otra igual. Se trata del cometa McNaught (vaya nombre...) que iba a poder verse en la noche de hoy entre las 20.30 y las 21.30. Y en efecto, terminamos de cenar y el Gringo nos llamó a la nena y a mí para verlo desde la ventana de la cocina. En realidad nuestra idea era salir a verlo desde la terraza, pero había viento fuerte y algo frío. Todavía no había oscurecido del todo, pero se lo podía ver tan claramente que hasta la colita se le notaba algo combada. Mi hija no entendió mucho por qué tanto alboroto, ella se imaginaba un cometa de gran magnificencia como muestran los libros o las películas (y a Dios Gracias que no fue así, porque estaríamos todos achicharrados) asi que al poco tiempo se aburrió y se fue a ver la tele. Yo en cambio, me quedé un largo rato observando. El evento se merecía una foto, y corrí a buscar la cámara digital, pero en los varios intentos no se pudo capturar más que una mancha... Lástima, estas Kodak no sirven para paisajes nocturnos.
-Dicen que es el cometa más brillante en los últimos 30 ó 40 años- comentó el Gringo.
-¿Ah si? ¿Más vistoso que el Halley? ¿Vos lo alcanzaste a ver?- le pregunté.
-Já, ese cometa fue la cosa más decepcionante! Me había ido hasta la Costanera Sur para verlo mejor y apenas si se lo vió dos segundos, puff, y desapareció.
-Y eso que le hicieron tanto marketing...
Miré por última vez y mi amigo McNaught ya se había perdido entre los árboles y las ruinas de la Cárcel de Caseros. Los diarios de mañana probablemente no hablarán gran cosa de él. No importa. Brindé por él y por todos los que alcanzamos a verlo en ese momento.

Y ahora me voy a dormir, sean felices y disfruten del cielo sin importar el rating.


-·*'°§ PörTeñ4 §°'*·-.

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