jueves, 1 de marzo de 2007

No hay respeto para los petisos

¡Y despues que salgan a chillar de que los discriminan y qué se yo! Me pasó en el día de hoy, con este diluvio digno del Arca de Noé, de viajar como de costumbre en el subte. Me subo en San Juan y luego combino para llegar a Avenida de Mayo a eso de las 8:40 mas o menos, cuando los vagones vienen hasta las manos. La cosa es que subieron todos y yo entré último, tan sólo unos milímetros me separaban del borde de la puerta y el andén. En eso una señora grandota y gorda, ke entró primero que yo, se da vuelta de tal forma que me encaja un codazo y un panzazo en el momento justo que la puerta del vagón se cerraba. Y en el movimiento tratando de no caerme, me golpeo el pómulo izquierdo con el canto del borde de la puerta que por suerte está revestido con una gruesa goma que sinó me saca el ojo y quedo como Kano de Mortal Kombat. Imagínense que no dije precisamente oh pero qué lindo día...

Cosas como estas me suceden a menudo, tipos o señoras de enormes proporciones que me pisan, me empujan, me clavan el codo en la yugular o en la nuca, y que si les llego a hacer el comentario de que me están haciendo merda ¡se ofenden! Por dió, siempre digo que a todos ésos hay ke meterlos en un vagón aparte para que se empujen, se codeen y se maltrechen entre ellos, así todos los de menuda humanidad podemos vivir y transitar libres de sus golpes. Puff, mientras escribo esto me toco el pómulo y me duele, tendré suerte si no se me pone todo negro, carajo.

Y ahora los dejo, sean felices y haya más respeto por nosotros los petisos.


-·*'°§ PörTeña §°'*·-.

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