domingo, 1 de abril de 2007

300 ... y más

No, no me refiero a la película 300, recientemente estrenada y basada en un comic. No se si mencioné que me anoté para rendir las materias pendientes del CBC por UBA XXI. Bueno, en eso estoy ahora. Las materias se cursan a distancia y cada 15 días hay una clase presencial para despejar las dudas que puedan surgir respecto del material y las consignas a estudiar. Resulta que hoy sábado tenía las 2 clases de tutoría con apenas 10 minutos de diferencia entre una y otra. Llegué a la primera, Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado (ICSE), mas o menos puntual. Era un aula tipo anfiteatro, y ya estaba casi completa. Como de costumbre, en lugares muy concurridos me fijo primero si están señalizadas las salidas de emergencia y la ubicación de los matafuegos. Al lado de los mismos había un cartelito que rezaba "Capacidad máxima: 300 personas". Ya siendo casi las 9.00 AM, llega el profesor y detrás de él empezó a caer una catarata de gente que se distribuyó como mejor pudo, en las escaleras, en el piso, de pie en el pasillo, etc. Luego de 15 minutos yo creo que ya éramos más de 600. El profesor hizo el comentario pertinente, pero luego supuso que se debía a que las tutorías por lo general se dividen por tandas semanales y por letra del apellido. Este año debido a los feriados se juntaron en un solo día todos los cursantes de la A a la Z. La clase transcurrió, sacamos unas cuantas conclusiones, y media hora antes de terminar empezó el un aluvión gradual de gente que seguramente se retiraba para conseguir lugar en la siguiente tutoría de Introducción al Pensamiento Científico (IPC). A pesar de haber salido a las corridas, llegué tarde y el aula estaba desbordando, y como pude me acomodé en el suelo. El profesor nos dió algunos consejos para encarar el estudio de la materia, y que en esta clase no era necesario tener todos los textos leídos y releídos. A la hora mas o menos vi que la charla no aportaba nada nuevo, y además ya no aguantaba más las ganas de liberar la hidratación interna, así junté mis cosas y me retiré.

Ambos profesores coincidieron en que el espacio era escaso, pero que en sí ya era un logro pues en años anteriores se habían asignado aulas con la cuarta parte de capacidad. Pero a esta altura no voy a criticar a la universidad pública, porque ya cursé otras materias hace 6 años y ya sabía en qué baile me metía. Aulas deplorables, profesores mal pagados y horarios de cursada que sólo lo pueden cumplir aquellos que no trabajan. Pero es aquí dónde se forman los mejores y más reconocidos profesionales. Tal vez sea la adversidad lo que forja ese espíritu.

Y ahora me voy a seguir leyendo el libro de Romero, que tengo que tener sabidos y analizados los 4 primeros capítulos para dentro de 15 días. Sean felices, y como me dijo la vendedora de textos de Eudeba, "no declines en tu decisión!".

-·*'°§ PörTeña §°'*·-.

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