sábado, 14 de abril de 2007

Nunca es tarde para odiar algo...

Saben que yo siempre, por mi carácter netamente optimista, me río de todo y ante cualquier desafortunada eventualidad improviso para salir del escollo lo mejor posible. Pero hoy no. Hoy se me escurrió el optimismo de la misma forma que el agua se está escurriendo por las alcantarillas. Hoy festejábamos el cumpleaños número siete de mi nena en el Zoo de Buenos Aires, y por la lluvia se suspendieron las actividades. Imagínense a una niña de siete años desencantada e histérica... y a su madre tratando de ver cómo arreglar las cosas. Sí bueh, la lluvia no la íba a poder parar, así que tuve que ir a la administración del lugar para ver para cuándo se podía posponer la actividad. Veinte días o un mes. ¿Un mes? Sí, señora; lamentablemente es una época de mucha demanda, podemos anotar para el 5 de mayo. Por dió no, ese día estoy dando exámenes... má sé, anotame para esa fecha y mafangulo. Por suerte había disponibilidad para la tarde, el parcial de IPC lo doy a las 8 de la matina y me lo saco de encima. Che pará, ¿el 5 de mayo no arranca el Southfest 2007? Uy ciertooooo, ke macana! Bueh no tanto ke macana, si total ni de chiste arranco un dancing a las 19 hs., eso podía hacerlo de piba pero ahora...

Lo peor de esta historia (o lo más gracioso , depende cómo se mire) sucedió mientras, bajo la torrencial lluvia, buscaba la oficina de administración de Cumpleaños del Zoo. Pregunté al guardia de seguridad "Tiene que ir por esta calle, doblar así y luego hace así dos veces por la curva, y unos treinta metros más adelante está la oficina, al lado del edificio redondo". Pero mecachendié, ¿todavía hay gente que no distingue su izquierda ni su derecha? Odio, odio esa gente que cuando le pedís indicaciones te contesta "hacé así y asá" y agita la mano en el aire, y yo no sé si me está queriendo indicar o está manoteando un mosquito. Por suerte, todos los caminos lleva a Roma y el famoso museo estaba indicado en los carteles que sirven de guía al costado del camino. Resulta que en ese lugar está todo cerrado, asi que vuelvo a caminar y pregunto en un kioskito de golosinas, cuyo vendedor me manda a otro edificio del otro lado. Ahí tampoco era, y lo peor es que ni los propios empleados sabían dónde estaba la famosa oficina de los cumpleaños. Uno de los cuidadores se ofrece a servirme de guía, y camino con él un buen tramo al otro extremo del Zoo. Vi que llevaba una botella vacía en la mano y que unas cosas se movían adentro... eran grillos! Seguro era la merienda de alguno de los animales. Al fin llegamos al lugar, que ahora sí estaba abierto. Luego de negociar con las encargadas, me dí a la tarea de pensar cómo catzo volver al punto por donde entré. Menos mal que reconocí el camino por la cara de los animales que crucé. Y no paraba de llover, tenía toda la botamanga empapada y el olor espantoso que emanaba de los corrales me estaba descomponiendo. En ese momento pensé, que horror, y yo de chica quería ser cuidadora de animales y mi mamá me sacó cagando, cuánta razón que tenía. Y de repente me dio espanto, porque mi hija me dice lo mismo que yo a su edad, y yo le contesto lo mismo que me contestó mi madre a mi edad.

Asi que, solo espero que la próxima fecha no me llueva de nuevo. La lluvia tiene para mí un significado simbólico casi sagrado, es fuente de vida y forma parte de un ciclo natural, pero hoy... hoy sí que mandé al carajo todo el simbolismo.

Y ahora me voy a ver si adelanto algo de ICSE, sean felices y como dice el refrán, a mal tiempo buen paraguas.


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PörTeña §°'*·-.


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