domingo, 27 de mayo de 2007

Al que le toca le toca

Y si, así es la suerte, a algunos les toca y a otros los esquiva ya de lejos. Pero el que se tiene fé, puede que se convierta en el próximo favorecido. Yo no recuerdo que de chica haya tenido la suerte de salir ganadora en algún sorteo, porque esas cosas no se olvidan nunca. Pero esto fue lo que nos sucedió ayer a mi hija y a mí.

Cumplía años una compañera del colegio y había que comprar un lindo regalo. Mi hija aprovecharía la ocasión de visitar la juguetería para comprarse algo, ya que había ahorrado durante algunos meses y gracias a que el Ratón Pérez fue extramadamente generoso con un diente en particular (salió sobre el paladar, y hubo que extraerlo). Cuando uno es chico no hay nada más lindo que tener la alcancía llena y poder gastar el dinero a manos llenas. Pero luego de recorrer las tiendas mayoristas no encontramos nada que le gustara ni para su amiga ni para ella, y para cambiarle el mal humor le propuse ir a almorzar a McDonalds y luego ir a comprar una remera con brillitos en Weak-Meak, que siempre tiene ropa muy linda. Accedió aunque no de buena gana, volvimos a casa y luego partimos a la zona de Palermo. Llegamos enseguida al AutoMac de Av. Córdoba y Gascón, y allí empezó una seguidilla de actitudes nada simpáticas: la muchacha que tomaba los pedidos era nueva, se la notaba muy nerviosa y para peor parecía estar un poco sorda, le pido una cajita con hamburguesa y resulta que la parrilla "no funcionaba" (pese a que a los pocos minutos vi que empezaron a salir las hamburguesas), y no tenía la más pálida idea de lo que era una Focaccia de pollo, por lo que decidí no complicarla y pedirme sólo un yogur con cereales para mí. No había sorbetes ni servilletas en la expendedora. Le pedí a la encargada que me cambiara el tostado de jamón y queso por una hamburguesa y al final nos sentamos a la mesa. Al ratito pasa una de las chicas invitando a la nena a participar de una actividad con animalitos troquelados y luego de la misma se sorteaba la muñeca My Scene edición especial Adidas. Mi hija vió la muñeca y se le encendió la mirada, pero al ratito no más el brillo se nubló:
-No quiero ir, mami, no me voy a sacar esa muñeca.
-Ay hijita, no seas tan negativa. Vos no sabés, mirá si te toca!
-Nunca me toca nada, no tengo suerte, no quiero...
-Bueno pero si no intentás, nunca lo vas a saber. Hay que tener fé!
-Pero me gusta mucho esa muñeca y me voy a sentir muy triste si no gano.
Luego de mucho insistir con eso de que hay que tener fé, finalmente accedió a participar medio de mala gana, con la frustración ya pintada en la cara. Luego de jugar a armar los animalitos troquelados, les dieron a todas las nenas un número color rosa y uno celeste a los varones (había un muñeco Max Steel para ellos). Vino a la mesa y me mostró el número que le había tocado: el 3. Vaya, el número mágico, pensé yo, el de los cuentos de fantasía. El momento de la mezcla de números se hizo eterno, pero mi nena, con el número en la mano izquierda y los deditos cruzados en la derecha, me miró, y yo cruzé los dedos también para infundirle ánimo.
-Vamos a sortear primero la muñeca para las nenas, si? -dijo la encargada, con los números en una bolsita- A ver, a verrr... el número ganadoooor ees... el númerooo... TRES!!!- dijo la animadora, mostrando el númerito en alto.
Yo me atraganté y di un gritito, y mi nena se quedó dura. No lo podía creer. Apenas sí atinó a levantar el brazo con su número 3 en alto, y todos la aplaudieron. Yo la abracé y le dije "Viste, que no hay que ser negativa, al final te la ganaste!". Al ratito no más le entregaron el premio. No puedo describir cómo le cambió la cara cuando tuvo la caja en sus manitos. La muñeca, una monada, con una ropa divina con el logotipo de Adidas. No vamos a hablar aquí de íconos impulsores del consumismo desmedido porque no viene al caso, los chicos no entienden de ésas cosas.

Y ahora los dejo porque tengo que prepararla para asistir al cumpleaños en un par de horas, sean felices y a ver si les toca la suerte loca!

-·*'°§ PörTeña §°'*·-.
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