jueves, 27 de diciembre de 2007

Hasta los dientes

A ver, de todos ustedes, ¿hay algún guapo/a que le gusta ir al dentista? Ajajáa, ninguno/a! Todos, en mayor o menor escala, le tienen tirria al dentista, a menos que haya alguno que le guste sufrir. Creo que nunca el tiempo pasa más despacio que cuando el sádico dentista hace uso y abuso del torno, el ruidito más temido y odiado después del zumbido de un mosquito en una noche de verano. Lo que es peor, lo usa igual aunque el problema esté en las encías o en cualquier otra parte dentro de la boca.

Y me salen todos estos malos pensamientos debido a que se me ha fisurando el colmillo derecho, imagínense que tengo una terrible molestia en el maxilar superior derecho, y un poco hinchada la mejilla hasta la mitad de la nariz (no puedo ni fruncir la nariz porque siendo dolor en el hueso). Los antibióticos tuve que dejarlos por la fuerza, porque es época de muchos brindis, y y sólo sucede una quincena al año. Pero eso no es lo más grave del asunto, porque el ganso me receta antibióticos "un comprimido cada seis horas durante 10 días", y cuando fuí a la farmacia la receta sólo decía 1 caja de 10 comprimidos. Y yo pensaba, a éstos cretinos parece que no les enseñan matemáticas en la facultad de odontología, porque si sacamos la cuenta: 1 comprimido cada 6 horas da un total de 4 comprimidos por día, multiplicado por 10 días, son en total 40 comprimidos, y éste sólo me receta 1 cajita de 10, por dió, díganme si no es como para darle un voleo en el traste. Para qué tiene que andar escatimando receta, si total los remedios no te los regalan, y la Obra Social que yo tengo sale sus buenos mangos por mes. Si hay algún facultativo entre los lectores que me pueda explicar este fenómeno, le estaré muy agradecida.

Por otro lado, seamos realistas, estamos en el siglo XXI, la medicina ha avanzado mucho en este último siglo, ¿por qué uno tiene que esperar meses para que le puedan reparar un diente? Cuando se fisuró por primera vez, el dentista me dijo que no podía arreglarlo hasta que me viera el especialista de las encías, cuando lo voy a visitar me manda a hacer una placa panorámica, la cual no te hacen sin previo turno y sin autorización, los horarios de atención son acotados, y encima tenés una demora de mínimo 10 días. El mundo está lleno de injusticias.

Pero lo que más rabia me da, me he lavado los dientes todas las noches como mínimo para tener una dentadura saludable, he visitado dentistas desde que tengo uso de razón, y aún así se me estropeó la mitad de la dentadura. En cambio mi madre, sólo ha ido al dentista en contadísimas ocasiones, jamás la he visto sufrir de un dolor de muelas y tiene todas las piezas en su lugar. Ni una sola extracción. Ni una sola caries. Ni una sola pasadita de torno. Jamás un problema en las encías o con el mal aliento. Heredé muchas gracias de ella, pero justo ésa no... como diría Mirtha: ¡mierda, carajo!

En fin, a esta altura ya no me importa si se salvan o si se caen, sólo tengo la esperanza que la medicina avance lo suficiente para poder hacerme una dentadura lo más parecida a mis actuales dientes, de ésas que se atornillan al hueso para que queden fijas. No sé si es el mejor consuelo, pero creo que no es mucho pedir.

Y ahora los dejo, sean felices y no se tomen en serio todo lo que digo porque soy una amargada, hagan caso a sus madres y lávense los dientes todos los santos días sin protestar.

-·*’°§ PörTeña §°’*·-.

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