jueves, 15 de mayo de 2008

Desde la Feria del Libro

Ahora sí, con tiempo vamos poniéndonos al día con los eventos pasados. Habíamos quedado con la nena de ir a la Feria del Libro este fin de semana, ya que era el último antes del cierre. Como de costumbre, y siendo un día soleado y espléndido, ya desde la entrada era un mundo de gente amonotonada y apurada por sacar entradas. Ahí me enteré que los fines de semana no hay descuento que valga, sólo los chicos menores de 12 años no pagaban la entrada. Y bueno, total con la compra te descuentan el valor de la entrada. Cuando veo, el mencionado descuento sólo era válido para las compras superiores a $90,- en un mismo local. Coño, los precios se ajustan acorde a la inflación y el costo de la la canasta familiar.

Una vez adentro, era casi imposible moverse de la cantidad de gente que había, sin mencionar los molestos cochecitos de bebé tamaño carrito de supermercado ni la poca habilidad de los padres para manejarlos. Nos tentamos con un helado de Freddo y una latita de Coca Light, mientras recorrimos los stands para chusmear libros. Nos decidimos por uno de cuentos de Elsa Boremann, pero la cola que tuvimos que hacer para pagar fue de antología, más de 35 minutos de espera. Y esto fue así en casi todos los stands. Decidimos que no valía la pena pasarse toda la tarde haciendo colas para comprar tan poco, así que nos dedicamos a recorrer lo que quedaba del pabellón e irnos a casa.
- Oia, ¿y esta cola tan larga para que será?- dijo mi hija, al ver una fila kilométrica en la calle principal del pabellón.
- A verrr... -miré- aaah, es que es que está Nick, el que dibuja a Gaturro, autografiando los libros, Vamos, ¿querés conocerlo en persona? -y mientras nos acercamos, vi al amigo custodiado como si fuera la mismísima Presidenta. -Mirá, es ese señor que está ahí sentado. -dije señalando al susodicho, blanco de todas las cámaras de fotos.
- ¿¿Ese es?? -dijo, decepcionada. -Bah, vámonos, no me interesa...
No sé con qué personaje se esperaba encontrar, pero bueno, lo que vió no colmó sus expectativas. Los chicos de ahora son más exigentes que nosotros a esa misma edad.

El libro dedicado por CirueloSeguimos nuestra recorrida, y en eso, oh maravilla, el stand de DAC Ediciones, y ¡estaba el mismísimo Ciruelo Cabral dedicando estampas y libros! "Es el señor de los dragones", dijo la nena reconociendo entre el muestrario de estampas las que nos había dedicado allá en el 2005 en la expo del Palais de Glace. No podíamos irnos sin haber comprado algo de allí, así que nos metimos dentro de la multitud agolpada sobre el pequeño stand, elegimos dos estampas y acto seguido nos enamoramos de un libro llamado "Hadas y Dragones". No me hicieron el descuento de la entrada porque el precio final apenas superaba el monto mínimo, pero no me importó nada, un libro dedicado por el maestro bien vale cada centavo. Con una paciencia y habilidad dignas de cuento de hadas, dibujaba en cada libro la cabeza de un dragón y más abajo la dedicatoria. Parecía cansado, pobre, seguramente llevaba toda la tarde dedicando libros y pósters. Lo saludamos efusivamente y agradecimos la dedicatoria, y nos fuimos felices a casa, a leer esa misma noche el libro cuya historia hasta ahora es muy interesante. Y los dibujos, más que fascinantes. A medida que salíamos, y eso que eran ya casi las 19 hs, todavía había enormes filas de gente ingresando a los pabellones.

Las estampas dedicadasY ahora los dejo porque tengo turno con el médico, hay que aprovechar el tiempo libre al máximo, sean felices y larga vida al maestro Ciruelo.

-·*’°§ PörTeña §°’*·-.
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