jueves, 16 de abril de 2009

Que lástima, pero adiós

"No voy a llorar y decir que no merezco esto
porque es probable que lo merezca, pero no lo quiero,

por eso me voy.

Que lástima pero adiós,

me despido de tí y me voy."

Hoy dejé de pertenecer a la agencia donde estuve trabajando estos últimos seis meses. No me arrepiendo de haberme ido por mi propia voluntad, porque mi filosofía es que cuando alguien o algo que querés mucho te hace daño, lo mejor es poner distancia. Y yo quería mucho ese trabajo, estaba muy a gusto en mi lugarcito con mis compañeros, estaba orgullosa de formar parte de un gigante. Pero por un lado, tengo mis propios proyectos, y mi meta más importante de este año es crecer profesionalmente al doble del año pasado, sin descuidar a mi hija ni los estudios universitarios. Y por otro, ejem, para decirlo elegantemente, no estaba de acuerdo con la forma en que cierta persona de rango directivo se dirigía a mí o a alguno de mis colegas. Porque creo firmemente que las personas son personas, y deben ser tratados con todas las variables que eso significa, y por más presión que haya por parte del cliente, hay un límite psicofísico, no somos máquinas de chorizos.

Así que, ésas son las razones por las cuales tuve que decidir entre quedarme o irme. Y aquí estoy, de vuelta a la vida freelance. Ya me siento bastante fuerte como para volver a andar el camino sola.

Así me despido, con mi mejor camiseta color rojo corporativo, con una de las frases célebres de don David, divertida pero muy cierta.

A mis ex compañeros/as, un gran abrazo y gracias por todos los momentos compartidos, los almuerzos, los chismes, las horas extras, los chistes guarros y todas esas cosas divertidas que amenizan la jornada laboral. Los/las voy a extrañar un montón, créanme.

Y ahora los dejo, sean felices y sepan que nada se pierde, todo se transforma.

,-·*’°§ PörTeña §°’*·-,
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