miércoles, 22 de abril de 2009

Una visita al Barrio Chino

El globo amarilloY como les había comentado anteriormente, la tarea para la clase del jueves consistía en hacer un "registro espontáneo" al barrio Chino de Belgrano. Así que ahí me dirigí, con mi cámara de fotos, mi cuaderno de notas, la Guía "T" y la bici. Sí, me fui en bicicleta. Paradójicamente, porque no tenía mucho tiempo disponible, un viaje en bondi hasta el lugar me hubiese llevado 1 hora y media aproximadamente, sin contar con lo difícil que está hoy en día conseguir monedas. En cambio, en la bici demoré solo 1 hora, y de paso hice ejercicio y me distraje un poco.

Encuentro inesperado
El viaje hasta la terminal de Retiro fue rápido y tranquilo dentro de todo, ya que bordeando Puerto Madero el camino se hace rápido. En la terminal de tenes del ferrocarril Mitre saqué un ida y vuelta a la estación Belgrano C, del ramal que va a Tigre. Saqué unas fotos en el andén y subí al furgón con el resto de los ciclistas; hacía mucho tiempo que no viajaba en tren, así que la experiencia me resultó maravillosa. Sólo dos estaciones me separaban de mi destino, asi que en 20 minutos no más llegué a destino. Compré pilas en el kiosco del andén porque las recargables se quedaron sin carga, y bajé del andén hacia la terminal de colectivos. Al mirar la guía me di cuenta que me había alejado 3 cuadras, así que doblé y bajé por Mendoza hacia Arribeños, pues ahí empezaba la zona que tenía que registrar. Luego de cruzar la barrera, me llamó la atención un globo amarillo que iba volando suelto atado de un hilo. Me gustó la escena, y no pude resistir a sacarle una foto, desde la mitad de la calle. Pasaron tres autos seguidos y yo seguí mi camino y pensé, ahí se terminaron las aventuras del globo viajero, porque seguro terminaba aplastado, o seguía su camino hacia las vías del tren empujado por el viento. Pero no. Me di vuelta y lo vi que volaba hacia mí. Se detuvo a unos pocos centímetros de la rueda de la bici y lo levanté. "Ok, seamos amigos" pensé mientras lo ataba al asiento.

Mini viaje a otra cultura
Cartel con informaciónEstacioné y até la bici en la entrada del restaurante "Todos contentos", y me senté un rato en el macetero a observar la actividad del lugar, preparar la cámara, tomar notas, etc. La recorrida comenzó en el cartel con información turística y el mapa de la zona. El llamado barrio Oriental o barrio Chino sólo abarca cuatro calles Juramento, Arribeños, Monroe y Montañeses, en el barrio de Belgrano. No es una comunidad muy grande ni muy antigua, se establecieron en los años ochenta algunas familias de taiwaneses, chinos y japoneses, quienes caracterizaron al barrio con los íconos más fuertes de sus culturas y así le imprimieron al lugar un aire único. Predominan los colores rojo y amarillo, y eso es porque en la cultura china el rojo simboliza buena fortuna y alegría, y el amarillo es el color central de la tierra, por eso este color era el elegido de los emperadores y también los monjes. El negro es el color del cielo, el verde azulado el de la primavera, y el blanco el color de luto.
Maneki nekosEn varios locales al mejor estilo de los "todo x 2 pesos", se exhibía una profusión de figuritas: chanchos, perros, caballos, patos, gallos, tortugas y por supuesto, los clásicos dragones y Budas. Todos ellos tienen un significado diferente: el perro Fu, que se suele ver en la entrada de algunos edificios (por su forma generalmente pensamos que son dragones) son guardianes que protegen el hogar, el caballo propicia el éxito en el trabajo y el estudio, el pato mandarín atrae y retiene el amor, la rana de tres patas con la moneda en la boca es símbolo de prosperidad. El famoso gatito que mueve la patita se llama "Maneki Neko" cuya traducción es "el gato que invita a pasar", es oriundo de la cultura japonesa. Tiene dos significados, la pata derecha levantada atrae dinero y prosperidad al hogar, mientras que con la izquierda atrae clientes, por esta razón a este último es más común verlo en los restaurantes y tiendas. Me quedé con ganas de llevarme uno a casa.
Interior de tiendaEn otra tienda encontré una variedad de productos hechos en telas imitación seda, desde monederos hasta vestidos mal llamados kimonos, porque en realidad el kimono es ese vestido tipo bata, con mangas de puños largos y faja ancha. Estos eran tipo camisas con cuello Mao, largas o cortas. Por supuesto, me enamoré de uno de color... rosa!

Sabores orientales
Sabores orientalesVi un local cuyo cartel no tenía traducción como el resto. Se veía desde la vidriera una especie de pollos rostizados (luego supe que eran gallinas), y una variedad de comidas típicas, incluyendo las "empanadas chinas". Había también varios restaurantes, pero por la hora que era estaban todos cerrados. El lugar más atractivo sin duda fue el supermercado, por su enorme variedad de productos, tanto envasados como sueltos, al estilo de las tiendas naturistas. Se podía encontrar desde tés, bebidas, golosinas, hongos, especias, galletas de jengibre, hasta arrollados de sushi preparado listo para cortar y servir. De ahí me quedé con ganas de llevarme un montón de cosas para probar, incluyendo una simpática botellita de sake, pero mi mochila es reducida y ya estaba completa, y al llevar las cosas en una bolsa aparte corría el riesgo de perderla o que me sacaran algo durante el viaje, así que desistí.

Regreso a casa
Salí a la calle y ya estaba casi oscuro, merced a las pesadas nubes que se arremolinaban en el cielo, amenazando con lluvia torrencial. Volví a buscar mi bicicleta pensando no ver al globo amarillo, que a lo mejor algún chico desató y se llevó. Pero ahí estaba tal como lo dejé. "Vamos a ver si resiste el viaje de vuelta a casa" pensé mientras caminaba lentamente hacia la estación. Siendo hora pico, la esquina era un mundo de gente que iba y venía. La estación estaba a full en ambos andenes. Cuando por fin llegó el tren, me costó encontrar el furgón, y tuve que buscar lugar pues ya había otras bicicletas. Llegamos enseguida a Retiro pero la salida de la estación se hizo eterna, la gente caminaba muy lento hacia los molinetes. Una vez afuera, tomé mi camino por Catalinas hasta Puerto Madero, y de ahí derecho hasta el dock 1. Un grupito de gringos de paseo me cedió paso, respondiendo a mi "gracias chicos!" con un "de nada!" de acento cocoliche.

- Hola mami! dónde fuiste? oia, me trajiste un globo?- me dijo mi hija al verme entrar.
- Ah, bueno en realidad el globo quiso venir conmigo desde el barrio chino!- y le conté la historia de mi visita. Más tarde le mostré las otras cosas que había comprado: una moneda con el dragón (ella es dragón en el horóscopo chino), un dije con un maneki neko blanco, un caballo y un Buda sonriente. Después de contar mi historia quedó tan entusiasmada que ya planificamos una nueva visita al lugar.

Mi amigo el globo amarillo, ahora descansa plácidamente colgado del perchero de mi habitación; luego de haber resistido a la embestida de tres autos y un viaje de casi doce kilómetros en bicicleta con una pelirroja medio alocada, su aventura merecía ser contada.

Y ahora los dejo, sean felices y viva el amaliyo lindo colol bien oliental.

,-·*’°§ PörTeña §°’*·-,
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