viernes, 17 de abril de 2009

Y ya que hablamos de la inseguridad

Fue hace apenas una hora, estaba yo acá sentada bajando fotos de la cámara para publicar acá en el blog, cuando escuché unos gritos de la calle. Abrí la ventana para ver qué pasaba, veo personas corriendo en la vereda al mismo tiempo que escucho unas detonaciones. ¿Petardos? No, tiros. De armas de fuego. Cerré y corrí al living, donde la nena miraba tranquilamente la tele desde el sofá que está muy cerca de la ventana, y la llevo al otro lado de la casa.
- ¿Qué fue ese ruido, má?
- No sé, pero sea lo que sea y pase lo que pase, NO te asomes a las ventanas por favor.
Volví para asomarme detrás del vidrio con las luces apagadas. Algunas personas se asomaban lentamente. Y veo un chabón tirado en la vereda. Dos cartoneros pasaron con sus carros, miraron la escena pero siguieron su camino indiferentes. Un flaco mira al caído mientras habla por su celular, gesticula y se pasa la mano por la cabeza. Una mujer llega corriendo desde la esquina, se acerca al caído, llora y grita: "¿por qué?¿por qué?". Todos se miran, nadie entiende nada. Por fin llega un patrullero. Dos policías se acercan a la escena, hablan por celular, observan los alrededores y tratan de hablan con la mujer que a esta altura ya está con flor de ataque de nervios. Al tiempo llegan dos patrulleros más, los policías dispersan a los curiosos y cercan la vereda con esa cinta plástica blanca con rayas rojas. Del caído se desprende una gran mancha líquida y oscura, que corre lentamente hacia el cordón. Más tarde me entero mas o menos de lo que sucedió:
- ¿Qué se sabe?
- Dicen que no fue un robo, el tipo iba caminando por la vereda y desde un vehículo le pegan cuatro balazos. Así, a lo mafioso, como en las películas. ¿Vos viste algo raro?
- No, escuché los tiros y se me subieron los huevos a la garganta, lo primero que pensé fue en la nena. Por dió, a dónde vamos a parar!

Irónicamente, por esta misma avenida cuatro horas antes pasó un grupo de autos, camionetas y camiones, todos a los bocinazos, adhiriendo a la protesta por el camionero asesinado por un menor de edad.

Sigo sosteniendo, y no me arrepiento de decirlo, que no se frena la inseguridad apretando la soga al cuello e imponiendo penas más duras, los menores no son paquetes que el Estado o del Gobierno de turno deba cargar. Los menores son exclusiva responsabilidad de sus padres. Son ellos los primeros que deben amar, educar, inculcar respeto a los demás, y ejercer su autoridad paterna, enterarse en qué andan, no permitir que abandonen la escuela, e imponer las penitencias necesarias (repito, ningún pibe se murió por no mirar televisión una semana). Pero lavarse las manos y dejarlos que hagan lo que quieran con tal de que no rompan las pelotas, eso sí es un crímen. Los políticos se van a agarrar de eso para conseguir votos, y después, como de costumbre, los medios nos bombardearán con alguna noticia estúpida y/o amarillista, y todo quedará en el olvido.

Otra cosa que me llama la atención de esta sociedad: por qué no se convocan marchas para protestar por sucesos tales como cuando a una madre sola que trabaja "en negro" le aumentan la jornada de trabajo y no el salario, sin derecho a réplica so pena de quedar despedida?

,-·*’°§ PörTeña §°’*·-,
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