miércoles, 6 de mayo de 2009

Sí, soy Diseñadora

Recuerdo que allá por el '93 abandoné definitivamente la carrera de Analista de Sistemas en la Universidad de Morón. Estaba cursando el segundo año y me di cuenta de que algo no encajaba con la carrera y conmigo. Me gustaba, pero no quería dedicarme a eso toda mi vida. No había arte, no había diseño, todo era estructurado y metódico. Me había dejado convencer por mis padres de que esa era la carrera que me iba a dar un buen pasar en el futuro. Pero, como siempre digo, de qué te sirve tener un buen pasar si tenés que estar haciendo un trabajo que no te gusta, que no disfrutás, que no te apasiona, que no le aporta nada a tu vida más que un sueldo...?

Así fue que, contra todas las protestas, al año siguiente me inscribí en la Nueva Escuela de Diseño, un instituto de enseñanza de arte muy conocido del barrio de Congreso. No me animé a entrar en la carrera de 3 años, así que dije: "bueh empiezo con un curso, si veo que es eso lo que realmente me gusta, seguiré la carrera el año que viene". Y que les puedo decir... era justo lo que yo quería hacer, diseñar con una computadora. Quería color, imágenes, formas, diseños y todas esas cosas. De 20 alumnos que habíamos comenzado terminamos sólo 7, y yo, modestamente -ejem- fui la que mayor nota sacó, un bonito 9. Mi proyecto final había sido una revista, cuya tapa, cinco secciones interiores con publicidad y contratapa había sido enteramente hecha por mí. Faltó diagramación, pero la habilidad y el buen manejo de las herramientas había sido bien aprendido. Y el que ven arriba, es mi diploma.

A las pocas semanas, me encomendaron mi
primera tarea como flamante diseñadora, y era realizar un aviso de una página entera para la Guía de la Hotelería y la Gastronomía, que editaba por aquel entonces la editorial para la cual yo trabajaba como data-entry. No lo cobré, pues era la primera oportunidad de mostrar mis nuevas habilidades. Hice el aviso, lo entregué a los diagramadores en un diskette (luego me comentaron que, aunque el tamaño estaba correcto, siempre hay que agregar las líneas de corte y la separación de color), salió publicado en las primeras páginas y el cliente quedó muy satisfecho. No pude conservar una copia de la guía, pero me quedé con un original salido de una impresora láser B/N, que en aquel entonces era lo más.

Por eso, cuando muchos dicen que no tienen oportunidades, yo les digo: a las oportunidades hay que salir a buscarlas, y no quedarse lo más pancho a esperar que caigan del cielo. Y si, aunque suene una ridículez en estos tiempos capitalistas, los primeros trabajos se deben hacer por muy poca paga, o directamente ad honórem. Un trabajo bien hecho lleva consigo una buena referencia, y una buena referencia es siempre la mejor carta de presentación.

Para los que dicen que me auto-atribuyo el título de diseñadora sin serlo, bien, aquí tienen el diploma que me habilita, y tienen más muestras de trabajos realizados en mi Portfolio. Pero no me la creo, aún me falta mucho por aprender. Y qué dicen mis padres ahora? están orgullosos de mi decisión y me alientan a continuar mis estudios en la Facultad de Diseño de la Universidad de Buenos Aires.

Y ahora los dejo, sean felices y recuerden lo que dijo Steve Jobs, "la mejor forma de hacer un buen trabajo es amando lo que hacen".

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