miércoles, 28 de octubre de 2009

Movete chiquita movete

Mi desición por tener una computadora portátil, que fue creo una de las decisiones más acertadas después de haber decidido separarme (y es mucho decir), fue precisamente eso: ganar movilidad. La casa donde vivimos mi hija y yo se ha convertido de pronto en un lugar hostil, a veces considero que estoy más segura y contenida en este sillón del local de Starbucks que allá, pues ciertas personas que allí habitan son lo más parecido a una serpiente venenosa: no sabés cuándo te pueden llegar a atacar o hacer alguna trastada. De puro gusto.

Pero no voy a perder mi precioso tiempo en hablar de esa gente. Volviendo al tema, esta MacBook, que compré de segunda mano, me ha llenado de orgullo: impecable aunque ya tenía un par de años de uso, hermosa, robusta, y aguanta sin chistar todas estas aplicaciones abiertas al mismo tiempo: PhotoShop, DreamWeaver, Illustrator, Skype, MSN, iTunes con radio online, dos o tres ventanas del FireFox con hasta 20 tabs abiertas, Word, FileZilla, ThunderBird, iCal, StickyNotes... Y no sé si me quedó alguna otra en el tintero. Tal vez no sepan que rara vez se cuelga, salvo raras excepciones que alguna aplicación entra en colapso, la cual se cierra y no obliga a reiniciar todo el sistema. Les digo más, hace ya 3 semanas que no la apago. Es que no necesito apagarla, simplemente bajo la tapa y ella se encarga de mantener las tareas tal cual como las dejé; corta el WiFi, mantiene la energía al mínimo y una luz con la intermitencia acompasada de una respiración me indica que se ha "dormido". Por supuesto, ni hablar de la calidad de imagen y el sonido. Las películas en DVD se ven mucho mejor que en la tele y la potencia de sus diminutos parlantes es muy satisfactoria.

El único problema que suelo tener con ella es el peso, se supone que pesa alrededor de 3,5 kilos pero cuando la cargo parecen como 8 kilos. Otra cosa es que, como su carcaza es de aluminio, recalienta al punto de que creo poder cocinar algo ahí arriba. Pero la peor de todas, es la envidia con la que todos te miran... ¡ay, si supieran los muchos sacrificios que me costó! En fin, ésas son algunas de las poquísimas desventajas que le pude encontrar.

La verdad, pocas veces me imaginé tener la posibilidad de llevarme la oficina a cuestas como un caracol, y poder continuar mi trabajo en cualquier lugar donde haya un enchufe, WiFi y un café con leche calentito.

"Tienen que encontrar eso que aman", y yo amo a mi MacBook, así como hace 25 años atrás amé a mi Commodore 64k. De las PCs no podría decir lo mismo aunque me fueron de mucha utilidad, pero no tiene sentido enumerar las ventajas y desventajas de una y otra, sobran las explicaciones.

Y ahora los dejo, sean felices y viva la libertad de poder rajarse a cualquier parte sin tener que abandonar todo.

,-·*’°§ P0rTeña §°’*·-,
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