miércoles, 26 de mayo de 2010

Bicentenario de la Revolución de Mayo: mucho que celebrar

Cabildo hoy, a 200 años de la Revolución de Mayo
En un clima de euforia y emoción, una multitud presenció el cierre de los festejos por el Bicentenario

Más de dos millones de personas, según informaron fuentes de la organización, acompañaron el gran despliegue de la última jornada; luego del show de luces sobre el Cabildo y del impactante desfile artístico de Fuerza Bruta, un espectáculo musical concluyó con la celebración;

lanacion.com | Política | Martes 25 de mayo de 2010

"Acá no hay nada que celebrar" me encontré escrito por todos lados, tanto en el Facebook como en titulares de diarios, revistas, y algo de televisión. Ah sí, seguí gran parte de los festejos por televisión, ya que cuando asistí personalmente fue un caos: mi baja estatura me impidió ver mucho, además me da como fobia quedar de pronto encerrada entre un paredón de espaldas anchas como roperos y heladeras...

Pero esa frase me pareció sinceramente una frase estúpida, un lema de resentidos sin ningún interés por la historia y por ende sin futuro. Somos seres humanos y además de ser animales de costumbre, somos animales de rituales y celebraciones. El resto de los seres vivos no humanos (léase caballos, gallinas, mariposas, cucarachas, e incluso los seres unicelulares) no celebran nada, ni siquiera el día de su cumpleaños. Su existencia se limita a comer, dormir, reproducirse y cuidarse de que no se los morfen los depredadores. O sea, ¿nos vamos a limitar a eso?

Doscientos años de historia, no es para despreciar. Con toda las cosas buenas y malas. De las buenas podemos sentirnos orgullosos, y de las malas, que sirva de lección para no repetirlas ni dejar que sucedan de nuevo.

"Vos tenés una visión tan infantil de la realidad..." me tiró alguien por mensaje privado. Y yo digo, ¿por qué le vas a buscar segundas lecturas? ¿O acaso el día de tu cumpleaños te ponés a pensar en todos tus fracasos, en todo lo que dijiste que ibas a hacer y no lo hiciste de puro paja, en todas las mentiras y chamuyos que metiste para zafar? Y aunque lo pienses, ¿te privás de celebrar con tus amigos por eso? Seguro que no. Para bien o para mal, son doscientos años de historia de mi país, nuestro país. Sin ningún guiño proselitista. No tiene nada que ver con la historia persona de cada individuo. La historia de un país es historia de todos. Es todo aquello que forjaron nuestros antepasados y que heredamos, para bien o para mal. Lo mejor que podemos hacer con esa historia es revisarla, corregirla y escribirla para las generaciones que vendrán.

Y ahora los dejo, sean felices y recalco algo que dijo hace poco ese escritor y periodista que tanto admiro yo, don Jorge Fernández Díaz: "El único deber que tenemos con la historia es reescribirla. Así en los libros como en la realidad".

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