lunes, 22 de febrero de 2010

Video de la semana: Everytime we touch | V.114

'Cause everytime we touch
I feel the static
and everytime we kiss
I reach for the sky
can't you hear my heart beat so
I can't let you go
wan't you in my life



Es increíble lo que ha llovido en Buenos Aires los últimos días. Pero bueno, no voy a repetir lo que los noticieros y otros blogs han dicho. Sin ir más lejos, el viernes pasé 2 horas y media arriba del bondi porque el servicio de subtes estaba interrumpido, y los colectivos se desviaban todos por el mismo camino para evitar las zonas inundadas. Fastidiada y aburrida, miré por la ventanilla. Varios enormes relámpagos de infinitas ramificaciones cruzaron el cielo varias veces antes de escuchar el repetino ruido de los truenos. Fue un espectáculo tan bello como espeluznante.

Tengan buen comienzo de la semana.

,-·*’°§ P0rTeña §°’*·-,
_

sábado, 20 de febrero de 2010

Fragmentos (VI): Fuego oscuro

Siendo ésta una hermosa noche, luego de un diluvio de antología en la ciudad, acompañada de buena música de jazz y una merecida taza de café, he decidido volver a las letras que he tenido que dejar "estacionadas" debido al trabajo.

En este capítulo, que aún no está numerado, Jorge (el protagonista, viudo y próximo a cumplir los 40 años) y Nina (amiga de Alejandra, cercana a los 30) se encuentran pasando los tres un fin de semana en el campo. Nina se aparece despojada de su look emo-dark y Jorge le hace un comentario, ella se ofende y con la excusa de fumar un cigarrillo, se retira al jardín.
[...] La joven se sentó en la vereda en penumbras, con las piernas cruzadas. Encendió un cigarrillo y segundos después, Jorge apareció por el pasillo.
–Che tonta. Te lo dije en serio. –le dijo éste, con las manos en los bolsillos del jogging y apoyando el hombro en la pared. –Estás linda así, al natural, sin esa ropa rara y sin esa pintura negra encima de los ojos. Nunca entendí el objetivo de afearse hasta parecer la hermana de Drácula.
–Vos no entendés nada, jovato. –le contestó ella, y le dio una pitada a su cigarrillo.
–¿Cuál es la onda de desagradar así?
Ella no le contestó. Lo miró con una mueca de ironía y lanzó una leve nube de humo. Jorge continuó hablando.
–En mi época, o eras Dark, Punk, Posmoderno o New Romantic. Todavía no se cuál es la diferencia.
Nina lo miró y se encogió de hombros.
–Hum, me imaginé que me ibas a contestar cualquier gansada.
–¿Y qué esperabas? –dijo ella con sorna. Volvió pitar su cigarrillo y, suavizando el tono de voz, le preguntó: –¿Querés que te cuente algo en serio? ¿Querés saber por qué soy así?
Jorge se sorprendió y asintió. Se sentó junto a ella, que le habló con tono suavizado.
–Hace muchos años, yo era pendeja, me enamoré como loca de un compañero de colegio de mi hermano. Era, como decías vos, un dark. Dibujaba muy bien y escribía poesías. Yo estaba encandilada con su aura intelectual, su aspecto sufriente, los ojos negros como la noche y la piel blanca como la luna llena. Fue vernos, y flechazo total. Un día… –suspiró, pitó otra vez el cigarrillo y soltó el humo lentamente. –Un día me entero que el idiota fue a parar al hospital por una sobredosis de heroína. Yo fui la primera que cayó en el interrogatorio, y yo te juro que no tenía ni la más puta idea de que se daba con algo tan pesado. Un porro sí, no es nada del otro mundo. Pero esa clase de ácidos, al menos a mí nunca me había mostrado nada. Mis viejos, cuando se enteraron, se recalentaron y me prohibieron volver a verlo. Me prohibieron incluso que me lookeara como él, ¿podés creer? Cuando se recuperó, nos veíamos a escondidas, y empezamos a frecuentar lugares under, de arte vanguardista. Yo estaba maravillada de toda esa movida... Cómo hacer del sufrimiento una filosofía, y aún así encontrar sentido a esta vida. Volvimos a enamorarmos y fuimos felices. Hasta fantaseábamos con escaparnos e irnos a vivir juntos. –hizo una pausa, dio una pitada más larga y soltó el humo con los ojos cerrados. –Y lo hubiéramos hecho, pero la felicidad nos duró poco. Estuvo un largo tiempo en tratamiento para dejar las drogas pero siempre volvía a caer, pasaba de la euforia a la desesperación, a veces me gritaba que no quería verme nunca más y otras veces venía llorando a pedirme perdón y que no lo dejara. Y al final, cagó fuego... Sobredosis. Sufrió dos días y murió de un paro cardíaco. –miró el cigarrillo y lo apagó en el piso. Miró a Jorge con los ojos húmedos. –Ése fue mi primer amor, el más grande, y juré que iba a ser el último. Me quedé con sus dibujos y sus poemas, como un tesoro. Decidí yo también, en su memoria, abrazar ese credo oscuro, vestir de luto y no permitir que nadie me quiera o me abrace… Bah, nadie no. Lalo, Alejandra y la nena me abrazan cuando me ven distraída. Pero sólo a ellos se los permito. El resto, patada en el orto. Incluso vos.
–Ahora lo entiendo todo… –dijo Jorge luego de una breve pausa. Por primera vez la vio como una mujer, humana en cuerpo y alma, y sintió algo de pena, tal vez porque se vio reflejado en su pena por la pérdida de un gran amor.
–Ya ves, como dice Ale, todo tiene una explicación. –dijo ella.
–¿Y por eso siempre jugás al “toco y me voy”?
–Ajá.
–¿Y pensás seguir así toda la vida?
–¡Mirá quién habla…!
–Qué desperdicio, eh.
–Tomatelá, te parecés a mi mamá.
–Es una pena, la verdad.
–Confío en que esto se queda acá y vas a tener la boca cerrada, ¿no?
–No sé… –dijo Jorge, mirándola desafiante. Ella levantó la vista ceñuda y él continuó: –A lo mejor te gustaría cerrármela con un beso.
El pedido no se hizo esperar. Ella se le acercó y le dio un apretado beso en los labios… seguido de un sonoro cachetazo que le hizo morder la lengua.
Nina se levantó y se alejó a paso rápido. Jorge se quedó quieto, un poco aturdido, acomodándose los lentes mientras pensaba si eso formaría parte de algún ritual o, peor aún, una maldición de alguna de esas extrañas tribus urbanas. Sintió escalofríos y un hormigueo justo ahí donde termina la espalda. Se arrepintió terriblemente de haber querido acercarse tanto a ese fuego oscuro.
–¿Qué te pasa? –le preguntó Alejandra a Nina al verla cruzar.
–Nada. –dijo ella. Pero no pudo disimular que aún tenía los ojos húmedos.
–¿… seguro? –volvió a preguntar su amiga, viendo la silueta de Jorge poniéndose de pie al final del pasillo.
Nina suspiró y dijo rápidamente:
–Me sentía triste, el tarado éste me quiso abrazar y le metí un sopapo. No entiende que no me gusta que me toquen. Perdoname Ale, no pude evitarlo.
–Ay, tontis, conmigo está todo bien. –le dijo, agarrándole las dos manos con dulzura. –Yo hablo con él después.
Jorge pasó delante de ellas, mirándolas de reojo y tocándose la mejilla colorada.
Esa fue la primera y última vez que estuvieron tan cerca el uno del otro. A pesar del incidente, Jorge no le guardó rencor y siguieron siendo amigos durante muchos años, tal vez porque no les quedaba otra opción: ambos estaban fuertemente conectados con Alejandra (ella como amiga y él como amante) y forzosamente tenían que compartirla. Ninguno olvidó lo ocurrido esa tarde, ni hablaron al respecto hasta que fueron lo suficientemente viejos como para reírse del asunto, como de otra locura más de las tantas que se comenten durante la juventud.
Y ahora los dejo, sean felices y viva el look dark.

,-·*’°§
P0rTeña §°’*·-,
_

lunes, 15 de febrero de 2010

Video de la semana: Real Love | V.113

" Thought I'd been in love before,
But in my heart I wanted more
Seems like all I really was doing
Was waiting for you
Don't need to be alone
No need to be alone
It's real love
Yes it's real,
yes it's real love "



Me había vuelto agnóstica en el amor y juré no volver a creer nunca más. Pero entonces apareciste vos en aquel sueño, como un ángel, trayéndome una flor de Santa Rita de color rosado. Me di cuenta que en el fondo quería creer, pero necesitaba ver un milagro, aunque fuese chiquitito. Entonces, empecé a pensar en vos, a escribir pensando en vos, a cantar y volver a hacer del arte una manifestación más del amor. Me probé tus abrazos y me quedaban perfecto. Tu alegría puso luz en los rincones oscuros de mi alma. Ninguna otra caricia era más dulce y placentera que la tuya.

Y si me lo pidieras, yo te seguiría hasta el fin del mundo. Sí, incluso hasta Lanús.

Tengan buen comienzo de la semana

,-·*’°§ P0rTeña §°’*·-,

lunes, 8 de febrero de 2010

Video de la semana: El día que me quieras | V.112

" La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hara nido en tu pelo,
luciernaga curiosa que veras
que eres mi consuelo "



A veces se vuelve difícil decir eso que se siente porque es como que no encontrás las palabras exactas para describirlo, o tal vez porque todas las palabras de pronto quedan chicas comparadas con ese sentimiento que te inunda el pecho.

El amor de verdad hace girar al mundo? No lo sé, no podría comprobarlo. Sólo sé que el amor de un solo hombre mueve mi propio mundo, un mundo pequeño, pacífico, a puro techicolor, que despierta a la vida con el sol de su sonrisa y el calor de sus besos tímidos.

Tengan buen comienzo de la semana

,-·*’°§ P0rTeña §°’*·-,
_

jueves, 4 de febrero de 2010

Fragmentos (III): Que valga la pena

Tercera entrega de fragmentos. Esta escena se asemeja mucho a una que me tocó vivir en el pasado, durante mi vida de soltera emancipada. Quedar entre dos fuegos parece divertido y hasta un poco romántico, pero no es así. Tenés que andar con cautela todo el tiempo, ocultando, disimulando, y fingiendo que acá no pasa nada... y esa no es vida. Aprendí con el tiempo que siempre es mejor ir de frente y blanquear situaciones antes que abran fuego y no encuentres trinchera.

En este capítulo treinta y algo, Jorge se encuentra en un after-office y de casualidad con Alejandra (ejem!), la chica que conoció en una fiesta meses atrás y ahora está saliendo con Toto, ex marido de su amiga-hermana de la infancia. Ambos saben que hay algo más que buena onda entre ellos, se gustan demasiado pero intentan enfriar las cosas sin mucho éxito. Viajan en taxi hasta la casa de ella y ahí sucede lo siguiente:
Ella se detuvo frente al portón de entrada, se volvió a mirarlo mientras el taxi arrancaba. Y con una sonrisa, le guiñó un ojo. Jorge pensó unos segundos. Se volvió y pidió al chofer que se detuviera, pagó y bajó enseguida. Caminó rápidamente hacia el portón y se encaramó a las rejas. La encontró justo tratando de ubicar la llave en la cerradura de entrada al edificio. La llamó, ella levantó la cabeza y las llaves se le cayeron de las manos al verlo.
–¿Qué hacés acá, hombre? –dijo entre dientes, arrugando la nariz.
–¿No me vas a invitar a pasar? –preguntó éste, con una enorme sonrisa.
–¡Estás loco! Subite al taxi y andate, mañana hay que ir a laburar.
–Dale, abrime. ¡Mirá que salto la reja y trepo por los balcones!
Alejandra miró a Jorge, mientras éste seguía riendo, y dudó. Si lo dejaba afuera, era capaz de trepar el alto portón, caerse y romperse algún hueso; luego tendría que soportar el cargo de conciencia. Pero si lo dejaba entrar…
Resopló y caminó hacia el portón. Mientras buscaba la llave correcta, dijo para sí:
–Esto me pasa por tener el sí fácil…
Ni bien se abrió, el galán entró como una ráfaga y la alzó alegremente dando vueltas.
–¡No, basta! ¡Bajame, idiota!
–Te llevo así en brazos, corazón.
–¡Cortala, Jorge! ¡Mirá que…!
–¡Perdón…! ¿Todo bien? –interrumpió una voz profunda. Era don Bruno, el encargado, que volvía de pasear a su perro cocker. Miró a Jorge de arriba abajo, como un padre que examina la facha del nuevo candidato de su hija.
–¡Ah, don Bruno! –dijo Alejandra con vergüenza, riendo como una tonta. –Sí sí… está todo bien, gracias. Él es un… compañero del secundario; hace mucho que no nos veíamos, jeje.
–Qué tal, don Bruno. –saludó Jorge, como si lo conociera de toda la vida.
–Ok… bueno, a ver si bajan la voz, son la una y pico de la mañana, no quiero quejas de los vecinos después. Buenas noches.
–Sí, no se preocupe, nos vamos a portar bien. Buenas noches. –saludó ella. Pataleó para que Jorge la dejara en el suelo otra vez y se lo llevó de la mano adentro del edificio. [...] Ni bien entraron al departamento, cerraron de un portazo, se abrazaron y se dieron un beso desesperado.
–Jorge… –dijo la pelirroja, entre suspiros y besos. –Ay Jorge, me voy a meter en un quilombo con Toto por vos…
–Yo también. Que valga la pena.
Y sin más demora, la alzó de nuevo y se la llevó hacia la habitación.
Al día siguiente, Jorge avisó a su secretaria que llegaba media hora más tarde a la oficina. Alejandra, mal dormida y a las corridas, llegó con el tiempo justo para estar en la oficina de su jefe a las nueve en punto para repasar la agenda del día.
–Ay mujer, parece como si vinieras de correr el triatlón. –le dijo Gabriel al verla. –Mucha joda anoche, ¿eh? Hubo buen pique parece.
–Menos pregunta Dios y perdona. –dijo ella con seriedad. Abrió la agenda y empezó a enumerar las tareas del día, pero él la interrumpió con gesto pícaro:
–¿Me va a contar sí o no?
–Ni lo sueñes.
Pero éste se quedó observando detenidamente a su asistente, y de pronto, una breve sonrisa en sus labios color rosa oscuro la delató.

Y ahora me voy a seguir escribiendo, sean felices y traten de evitar el fuego cruzado.

,-·*’°§ P0rTeña §°’*·-,
_

lunes, 1 de febrero de 2010

Video de la semana: This old heart of mine | V.111

" This old heart of mine
been broke a thousand times
Each time you break away
I think you're gone to stay
Lonely nights that come,
memories that flow
Bringing you back again "



Año nuevo, vida nueva. Nuevas oportunidades y desafíos. Amores nuevos? Nah, me quedo con el mismo que me gustaba el año pasado, pero apostando a que este año vamos a definir un poco más la situación.

Tengan buen comienzo de la semana

,-·*’°§ P0rTeña §°’*·-,
_